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¿Resignado? ¿Con alguna enfermedad? ¿Has llegado incluso a pensar “Eso de la oración no creo que sea para para mí”?

Sanidapp

  ¿Resignado? ¿Con alguna enfermedad? ¿Has llegado incluso a pensar “Eso de la oración no creo que sea para para mí”? 



Lucas 8:43-44
'Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.'




Día a día nos levantamos con el ánimo para vivir, hasta el punto de hacer planes a corto, mediano y largo plazo… Siempre tenemos tanto que planear, hacer y por supuesto, esperamos lograr. Pareciera que fuimos programados para emprender y nunca para desfallecer… “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” (3 Juan 1:2), “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29:11)
Pero posiblemente nuestra vida se ha visto rota en mil pedazos luego de acudir a una cita médica por X molestia y nos hayan diagnosticado una enfermedad degenerativa, una enfermedad que los médicos nada pueden hacer, o una enfermedad terminal. Salimos con las fuerzas que nos quedan luego de esta noticia y empezamos a buscar quien nos puede ayudar pero cada vez las cosas se ponen de mal a peor… “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,” (Marcos 5:25-26)... Luego estamos tan llenos de odio, rabia, impotencia, duda, desespero, soledad… que cuando alguien nos habla de Jesús… solo le decimos “Ora por mí” o ya de manera resignada solo respondemos “¿Eso de la oración no creo que sea para para mí?”... 
Para ti que no ves la salida, para ti que te encuentras en la resignación es lo siguiente:
1. No dejemos que el desespero nos ciegue, mientras hay vida hay esperanza: Es fácil pensar en este tipo de situaciones que ya no hay opción solo la muerte, sin embargo Dios a gritos nos dice “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” (Mateo 6:26)... “Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto.” (Eclesiastés 9:4)
2. Por favor, volvamos a creer: En medio de la enfermedad es fácil depositar nuestra vida en manos de algún especialista para que sane nuestra enfermedad, pero ninguno de ellos nos ha podido sanar… Nos hemos sentido decepcionados, hemos sentido que nos han fallado, sin embargo, Dios no nos va a fallar… Volvamos a confiar en Dios  “Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así Jehová está alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.” (Salmos 125:1-2)
3. Porque al que cree todo le es posible: “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” (Marcos 9:23), “Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (Juan 11:40)... Vamos! Si se puede! Recordemos que “... sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6)
4. ¿Pero por qué debemos dejar la resignación y depositar nuestra confianza en Dios?: “ porque nada hay imposible para Dios.” (Lucas 1:37), “Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.” (Marcos 10:27)
5. Dios nos recuerda que este no es nuestro final: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Romanos 8:28) más bien recordemos que “ los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:31)

“cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.” (Marcos 5:27-29)... Ya hemos oído hablar de Jesús… ¿Nos atrevemos a dejar la resignación para confiar y decidirnos a tocar su manto en oración?



Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Perdiendo las esperanzas en la enfermedad?

Sanidapp

¿Perdiendo las esperanzas en la enfermedad?


Lucas 13:10-13
"Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios."



La mayoría de las veces cuando enfermamos vamos al médico nos diagnostican, nos prescriben unas medicinas que tienen como finalidad combatir lo que esta haciéndonos mal y al cabo de unas cuantas semanas de tomarlas volvemos a nuestras actividades como si nada hubiera pasado. ¿Pero qué cuando tomamos las medicinas y la enfermedad persiste? ¿Pero qué cuando pasan las semanas y más cuando los médicos dicen: “Señor, estamos haciendo todo lo posible por saber que le sucede.”?... Nuestras esperanzas se van hiendo y nuestra mente empieza a concebir pensamientos de incertidumbre y desesperación. ¿Porqué enfermamos? ¿Porqué Dios permite que enfermemos? 
Sin duda serían también las preguntas que se pudieron haber hecho los siguientes personajes:
1. Personaje: Mujer con flujo de sangre. Tiempo: 12 años… “Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada” (Lucas 8:43).
2. Personaje: Mujer con espíritu de enfermedad y andaba encorvada. Tiempo: 18 años… “y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.” (Lucas 13:11)
3. Personaje: Paralítico de Betesda. Tiempo: 38 años… “Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.” (Juan 5:5-7)

La mujer con flujo de sangre “se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.” (Lucas 8:44), la mujer encorvada “Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.” (Lucas 13:12-13) y el hombre paralítico “Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.” (Juan 5:8-9).
Así que los que se encuentran enfermos, a los que se les ha dado el diagnostico más deplorable, la Palabra nos recuerda que podemos acercarnos confiadamente a tocar el manto del Señor, que hoy el Señor está aquí y nos recuerda que por su llaga somos sanos (Isaías 53:5) y que no importa que alguien se apresure a ir al estanque antes que nosotros, pues su único requisito es que “... ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (Juan 11:40)

Días, meses, 12 años, 18 años, 38 años… ¿Será que habrá algo imposible para el Señor?
Sobre todas las circunstancias, las personas o los médicos digan “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 55:11)... 
Si Él ha declarado sanidad sobre nosotros… así será!!

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿O ignoráis que vuestro cuerpo no sois vuestros?

Sanidapp

¿O ignoráis que vuestro cuerpo no sois vuestros?


1 Corintios 6:19-20
'¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros,el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.'




Todos anhelamos estar sanos, vigorosos y fuertes para poder hacer nuestras actividades. Es sabido que a ninguno nos gusta enfermarnos, esto nos cohibe de tantas y tantas cosas, pero también sabemos que la mayoría de las enfermedades son por nuestros propios descuidos! 
El Señor desea que tengamos salud (3 Juan 1:2),  pero olvidamos que este cuerpo que tenemos no son nuestros! (1 Corintios 6:19). 
Todo tiene un manual, el de nuestro cuerpo es la Palabra de Dios. 
Sabías que la Palabra de Dios nos enseña:
1. Para prevenir enfermedades por transmisión sexual: 1 Corintios 6:18, Levítico 18:20, Hebreos 13:4, Éxodo 20:14, Colosenses 3:5-7...
2. Para cuando ya no tenemos fuerzas: Salmos 119:50, Isaías 41:10, Isaías 40:29-31
3. Para evitar problemas de sobrepeso: Proverbios 25:16, Proverbios 23:2
4. Para evitar vicios: Proverbios 23:20, Romanos 12:1, 2 Corintios 7:1
5. Para evadir el estrés: Salmos 55:22, 2 Corintios 4:7-9, Isaías 26:3, Mateo 11:28, Mateo 6:33
6. Para evitar problemas digestivos: Proverbios 15:17, 1 Timoteo 5:23
7. Para evitar el insomnio: Proverbios 3:24, Job 11:198. 
8. Para tener una mente sana: Colosenses 3:2, Tito 1:15-16, Salmos 1:1-6, Romanos 1:28, Josué 1:8

Por favor, no dejemos la Palabra de Dios…
“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” (Jeremías 33:6)

¿Volveremos al manual que el Señor nos dejó?

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Estás, tienes un pariente o alguien enfermo?

Sanidapp

¿Estás, tienes un pariente o alguien enfermo?


Lucas 5:12-15
“Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él. Y él le mandó que no lo dijese a nadie; sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos. Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.”




Todos hemos pasado por momentos de enfermedad, desde una “simple gripa”, molestar general hasta tipo de enfermedades donde los médicos han dicho: “Debe tomarse estas píldoras por el resto de su vida… sino morirá”. En otras situaciones de enfermedad, muchos hasta nos hemos acostumbrado a estar así y ni que decir lo que nos dicen quienes tenemos a nuestro alrededor (Job 2:9).
Aveces, mostrando una sonrisa de careta queremos ocultar el dolor, la acongoja y el sufrimiento que llevamos muy dentro porque tenemos un pariente enfermo o incluso nosotros mismos.
Si nos encontramos pasando esto, por favor, recordemos que:

1. Jesús sana enfermos endemoniados: “Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía. Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.” (Mateo 8:14-17). 

2. Jesús sana enfermedades de inestabilidad emocional: “Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.” (Mateo 4:24)

3. Cuando nos arrepentimos, También sana enfermedades que vienen por pecado: “Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias” (Salmos 103:2-3) 
“Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.” (Salmos 41:4)

4. Puede usarte para orar por un enfermo para que sea sano: “Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos. Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.” (Génesis 20:17-18)

5. Debemos entender qué Dios quiere para ti y para mí: “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” (Jeremías 33:6)

La Palabra de Dios es demasiado clara. Tu que estás enfermo, cree en el Señor y recibe hoy sanidad que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Hebreos 13:8).
Y si tienes alguien enfermo, CREE tu también! Hoy puedes clamar por su sanidad y sé que será sano porque:
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” (Juan 14:12)
Ahh y otra cosa:
“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” (Marcos 16:17-18)

Ojo! Que la Palabra de Dios es para ponerla por obra “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” (Santiago 4:17)


Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Somos envidiosos?

Sanidapp

¿Somos envidiosos?


1 Samuel 18:8-9
“Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.” 





La envidia nace del querer tener algo que posee alguien y uno carece, sin embargo, no se apoya en el deseo de mejorar para obtenerlo sino que anhela que al otro le vaya peor.
La envidia por lo general nos ciega para dejar de ver lo que somos capaces, nos roba el estado de tranquilidad, nos quita el sueño, nos hace olvidar lo que los demás hacen por nosotros, nos hace maquinar cosas para destruir en vez de edificar y nos lleva a un viaje donde difícilmente es posible volver.
Saúl todo el tiempo maquinaba en contra de David, buscaba maneras para matarlo, todo lo hacia con un pensamiento de destrucción para David… “Entonces dijo Saúl a David: He aquí, yo te daré Merab mi hija mayor por mujer, con tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehová. Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, sino que será contra él la mano de los filisteos.” (1 Samuel 18:17) “Y Saúl dijo: Yo se la daré, para que le sea por lazo, y para que la mano de los filisteos sea contra él. Dijo, pues, Saúl a David por segunda vez: Tú serás mi yerno hoy.” (1 Samuel 18:21) “Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche. Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen, y lo matasen a la mañana. Mas Mical su mujer avisó a David, diciendo: Si no salvas tu vida esta noche, mañana serás muerto.” (1 Samuel 19:10-11)
Que lamentable es tener envidia, no nos deja ver las oportunidades, no nos deja ver que nos ha dado el Señor y mucho menos nos nubla el entendimiento y el juicio para olvidar de que somos capaces… definitivamente la envidia nos ciega!
Otro ejemplo es María y Aarón… “María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová.” (Números 12:1-2)
La envidia nos lleva a la murmuración… a hablar mal del prójimo poniéndolos en tela de juicio para creer que tenemos la potestad de crear toda clase de argumentos y hacer ver que no son merecedores de lo que tienen. Sin embargo, no se dieron cuenta Aarón y María de la bendición de ser hermanos de Moisés, del que Dios usó para libertar el pueblo de Israel! y del privilegio de estar ellos tan cerca del Señor! “Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres. Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa.” (Números 12:4-10). 
Otro ejemplo, Caín y Abel… “Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” (Génesis 4:6-7) La envidia nos lleva a no ver los beneficios que tenemos… El Señor le recalcó a Caín que “con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” pero su mente estaba puesta en acabar con lo que le estorbaba! 
Que triste que en estos 3 ejemplos todos perdieron algo, perdieron la oportunidad de tomar ejemplo, aprender y mejorar. Semejante al enemigo, la envidia roba la paz, mata nuestro deseo de progresar y destruye la obra de nuestras manos.

Si hay en nosotros envidia, hoy es un nuevo día para entregarle el corazón al Señor, pedirle que el tome el control y gobierne nuestro ser, que su Palabra sea esa lámpara que guíe nuestros pasos, que nuestra mente sea iluminada para que todo argumento sea derribado en el nombre de Jesús y empecemos a ver las oportunidades y herramientas que nos ha dado el Señor… pues su deseo es “Amado yo deseo que seas prosperado en todo”! (3 Juan 1:2).

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Señor porque permites que me pase esto?

Sanidapp

¿Señor porque permites que me pase esto?


Salmos 34:18-20
“Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.”
Frases como: “Perdóname, no puedo seguir en esta relación contigo”, “Señores debo informarles que su hijo no volverá a caminar”, “Usted ha sido diagnosticado con cáncer”… hasta la misma muerte de alguien que amamos.
Somos de carne y hueso, y al recibir malas noticias nuestro corazón se angustia, se aflige, se duele. ¿Porque el Señor permite que pase esto? “Me hizo bien haber sido afligido, porque así llegué a conocer tus decretos.” (Salmos 119:71 NVI), “Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo. Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida.” (Salmos 119:92-93 NVI). 
Pero ¿justo con una situación de dolor? ¿Porque?
“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.” (Romanos 3:10-18)
Posiblemente diremos que leemos la Palabra, predicamos, damos buenas nuevas a la gente y oramos por ellos, declaramos que Dios es Soberano, pero la Palabra registra que no hay ni uno solo! Es decir, necesitamos ser pulidos! ¿Pulidos de qué o para qué? “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6) “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” (1 Pedro 5:10)… el dolor y la aflicción es el instrumento que Dios usa para formarnos, perfeccionarnos, fortalecernos y establecernos!
“Oro por enfermos, tu me oyes y los sanas, pero cuando oro por un familiar no! Que pasa Dios?! Quiero que sane!!”, “Señor yo sigo tu Palabra y me va de mal en peor. Porque Dios?!”, “Me he encargado de ser integro y seguir el Camino, Verdad y Vida que eres tu Jesucristo. Porque entonces me pasa esto?!”… Solemos olvidar que Dios siempre tiene todo bajo control! (Isaías 41:4) sin embargo, nunca vamos a entender porque hace las cosas Dios así (Eclesiastés 3:11), lo único que sabemos es que su propósito se cumplirá en nosotros (Isaías 55:11) porque Él no cambia de parecer (Números 23:19)… Por ello en medio del dolor y el sufrimiento debemos entender que no nos vendrá una circunstancia que no podamos soportar (1 Corintios 10:13) y que la finalidad de todo siempre será para nuestro bien (Romanos 8:28).

“Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?” (Romanos 9:20)

¿Habrá alguno que sepa que es lo que nos conviene?
“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” (1 Pedro 5:10)


“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero;y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.” (Isaías 53:3-10)
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:9-11)
Siempre hay un propósito!

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

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