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¿Mirando y criticando el error de los demás? (Parte II)

Sanidapp

¿Mirando y criticando el error de los demás? (Parte II)


Mateo 7:3-5
'No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? !!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.'




3. Asegurémonos que lo que vamos a decir edificará al otro: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Efesios 4:29-30) 
4. Prestémonos siempre para ayudar, sin embargo, Considerémonos a nosotros mismos: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” (Gálatas 6:1)
5. Cuidado con la calumnia y la difamación, sigamos el consejo de la Palabra de Dios: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” (Mateo 18:15-17)

Recordemos que “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.” (Isaías 61:1-3), proclamar las buenas nuevas! Así que cuidado “De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.” (Santiago 3:10)... No caigamos en el juego del entorno, no olvidemos que Jesús mismo decía “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” (Mateo 12:36)


Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Mirando y criticando el error de los demás? (Parte I)

Sanidapp

¿Mirando y criticando el error de los demás? (Parte I)


Mateo 7:3-5
'No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? !!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.'




Es tan importantísimo medir que sale de nuestra boca “... porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45b), así que si le damos rienda suelta a decir todo lo que está en nuestro corazón podemos hacer mucho más daño del que pensamos “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre...” (Mateo 15:18-20a), por ello “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” (Santiago 4:11-12)

¿Tenemos problema con mirar y criticar el error de los demás? Veamos lo que nos sugiere la Biblia:

1. Recordemos que también nosotros somos humanos por ende también nos equivocamos: “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.” (Romanos 14:1-4)
2. Antes de la crítica, consideremos la situación, pensemos primero!: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina. El labio veraz permanecerá para siempre; Mas la lengua mentirosa sólo por un momento.” (Proverbios 12:18-19)

Continuará...


Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

Pero es que él o ella comenzó!!!

Sanidapp

Pero es que él o ella comenzó!!!


Proverbios 15:1
"La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor."



Los debates, la rivalidad, los enfrentamientos, las guerras… siempre han existido. La Palabra de Dios nos explica el porque sucede esto: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.” (Santiago 4:1-2)
Lastimosamente, cuando deberíamos ser agentes de cambio, terminamos uniéndonos a este juego donde nadie quiere dar su brazo a torcer. 
¿Qué logramos? Logramos acrecentar el problema, situaciones donde muchas veces es difícil retroceder y escudándonos en la famosa frase “Pero no te das cuenta que él o ella comenzó?!!'
Así como dice la Palabra “El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y llevan el daño.” (Proverbios 27:12).

Hoy veremos unos versículos para recapacitar y así dejemos de estar echándole la culpa a los demás: 

1. ¿Queremos reconocimiento?: “Honra es del hombre dejar la contienda; Mas todo insensato se envolverá en ella.” (Proverbios 20:3)

2. ¿Nos tomamos el tiempo de escuchar?: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” (Santiago 1:19-20)

3. Si sabemos que hablar enojados no es de nada provechoso, ¿Para qué hablamos? Mejor  callemos, calmémonos y hablemos cuando el enojo pase: “El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido” (Proverbios 14:17)

4. ¿Qué buscamos con la contienda? ¿Acaso no sabemos que la finalidad de esto es quedar expuestos al infierno?: “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.” (Mateo 5:21-22)

5. ¿No queremos heredar el Reino de Dios?: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (Galanas 5:19-21)

6. Ya! Tu y yo tenemos la autoridad para cerrarle la puerta al diablo: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.” (Efesios 4:26-27)

7. Sabemos que tenemos la mente de Cristo, ¿Porque no la usamos para manejar la situación de una mejor manera?: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” (Levítico 19:17-18)

Por favor, ya suficiente tenemos con las guerras que el diablo nos hace día a día para seguir contendiendo entre nosotros. Somos hermanos!! Por ti y por mi corre la misma sangre, la sangre de Cristo!. ¿Por qué mejor no nos arreglamos y nos ponemos de acuerdo para enfocarnos en ganar mas almas para el Reino?

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Más excusas para no asistir a la iglesia?

Sanidapp

¿Más excusas para no asistir a la iglesia?


Salmos 133:1
“!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!”




“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” (Salmos 122:1)

Porque en la casa del Señor:
- Puedo contemplar su hermosura: “Lo único que le pido al Señor —lo que más anhelo— es vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida, deleitándome en la perfección del Señor     y meditando dentro de su templo.” (Salmos 27:4 NTV)

- Puedo adorar al Rey de Reyes: “Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.” (Salmos 27:6)

- Puedo dar gracias a Dios por cada bendición recibida: “ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.”(Efesios 5:4) “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efesios 5:20)

- Podemos animarnos los unos con los otros: “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.” (1 Tesalonicenses 5:11) “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.” (1 Tesalonicenses 5:14)

- Porque el día del Señor esta cerca: “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.” (Romanos 13:11)

- Y: “...Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.” (Salmos 133:3b)

¿Será que queremos perdernos todo esto? ¿Seguiremos sacando excusas para no ir?
Recordemos que la clave entonces es:
“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Hebreos 10:25)

Tomemos una decisión hoy y saquémosle tiempo al dueño del tiempo.

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Somos envidiosos?

Sanidapp

¿Somos envidiosos?


1 Samuel 18:8-9
“Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.” 





La envidia nace del querer tener algo que posee alguien y uno carece, sin embargo, no se apoya en el deseo de mejorar para obtenerlo sino que anhela que al otro le vaya peor.
La envidia por lo general nos ciega para dejar de ver lo que somos capaces, nos roba el estado de tranquilidad, nos quita el sueño, nos hace olvidar lo que los demás hacen por nosotros, nos hace maquinar cosas para destruir en vez de edificar y nos lleva a un viaje donde difícilmente es posible volver.
Saúl todo el tiempo maquinaba en contra de David, buscaba maneras para matarlo, todo lo hacia con un pensamiento de destrucción para David… “Entonces dijo Saúl a David: He aquí, yo te daré Merab mi hija mayor por mujer, con tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehová. Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, sino que será contra él la mano de los filisteos.” (1 Samuel 18:17) “Y Saúl dijo: Yo se la daré, para que le sea por lazo, y para que la mano de los filisteos sea contra él. Dijo, pues, Saúl a David por segunda vez: Tú serás mi yerno hoy.” (1 Samuel 18:21) “Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche. Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen, y lo matasen a la mañana. Mas Mical su mujer avisó a David, diciendo: Si no salvas tu vida esta noche, mañana serás muerto.” (1 Samuel 19:10-11)
Que lamentable es tener envidia, no nos deja ver las oportunidades, no nos deja ver que nos ha dado el Señor y mucho menos nos nubla el entendimiento y el juicio para olvidar de que somos capaces… definitivamente la envidia nos ciega!
Otro ejemplo es María y Aarón… “María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová.” (Números 12:1-2)
La envidia nos lleva a la murmuración… a hablar mal del prójimo poniéndolos en tela de juicio para creer que tenemos la potestad de crear toda clase de argumentos y hacer ver que no son merecedores de lo que tienen. Sin embargo, no se dieron cuenta Aarón y María de la bendición de ser hermanos de Moisés, del que Dios usó para libertar el pueblo de Israel! y del privilegio de estar ellos tan cerca del Señor! “Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres. Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa.” (Números 12:4-10). 
Otro ejemplo, Caín y Abel… “Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” (Génesis 4:6-7) La envidia nos lleva a no ver los beneficios que tenemos… El Señor le recalcó a Caín que “con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” pero su mente estaba puesta en acabar con lo que le estorbaba! 
Que triste que en estos 3 ejemplos todos perdieron algo, perdieron la oportunidad de tomar ejemplo, aprender y mejorar. Semejante al enemigo, la envidia roba la paz, mata nuestro deseo de progresar y destruye la obra de nuestras manos.

Si hay en nosotros envidia, hoy es un nuevo día para entregarle el corazón al Señor, pedirle que el tome el control y gobierne nuestro ser, que su Palabra sea esa lámpara que guíe nuestros pasos, que nuestra mente sea iluminada para que todo argumento sea derribado en el nombre de Jesús y empecemos a ver las oportunidades y herramientas que nos ha dado el Señor… pues su deseo es “Amado yo deseo que seas prosperado en todo”! (3 Juan 1:2).

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

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