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¿Cojeando en la puerta de la Iglesia? (Parte II)

Sanidapp

¿Cojeando en la puerta de la Iglesia? (Parte II)


Hechos 3:1-10
'Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.'




2. Se ha vuelto costumbre decirle al hermano “Ora por mí” cuando nosotros no oramos y ni vamos a la Iglesia, y si vamos... no estamos: “Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa.” (Eclesiastés 10:18)... Vamos! Busquemos en oración nosotros al Señor: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” (Jeremías 29:11-13) de modo que “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (Filipenses 4:6)... Él espera nuestra oración! 
3. Nos la pasamos de evento en evento buscando al “pastor, evangelista, maestro” que nos bendiga aún cuando ya Dios sobre nosotros desató bendición: “!!Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!” (Isaías 31:1)... Debemos entender que “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.” (1 Timoteo 2:5-6), no son los hombres, es Dios! Dios desató una magnífica bendición sobre nosotros “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.” (Efesios 1:3-10)... Así que ¿Preocupaciones? “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5:7) de modo que “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” (Filipenses 4:19-20)

¿Cual es el motivo que tenemos para seguir cojeando en la puerta de la Iglesia y no atrevernos a entrar para tomar esa bendición que ya se nos delegó?
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 8:37-39)



Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Cojeando en la puerta de la Iglesia? (Parte I)

Sanidapp

¿Cojeando en la puerta de la Iglesia? (Parte I)


Hechos 3:1-10
'Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.'




Muchos de nosotros sabemos que Dios es todopoderoso “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” (Apocalipsis 1:8), que para Dios no hay imposibles “ He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” (Jeremías 32:27) y que para nosotros sus milagros aún están vigentes dado que “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35). Además de esto sabemos que el orar, ayunar y meditar en la Palabra de Dios nos nutren y nos marcan pautas de tal manera que fortalecen nuestra vida espiritual! (Lucas 2:36-37; Esdras 8:23) Por consiguiente muchas de estas cosas las aprendemos asistiendo a la iglesia (Hebreos 10:25) debido a que allí oímos Palabra de Dios, por el oír Palabra de Dios adquirimos fe “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17), y esta fe nos ayuda a vivir y afrontar circunstancias que tenemos día a día (Hebreos 11:1; Mateo 17:20; Hebreos 11:6; Efesios 6:16).
Pese a que sabemos todas estas cosas preferimos cojear en la puerta de la iglesia....
¿De que manera?
1. Preferimos entrar a la iglesia en cuerpo pero nuestra mente se encuentra afuera enredada en las preocupaciones: “Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” (Marcos 4:16-19)... Más bien deberíamos: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” (Marcos 12:30)

Continuará...



Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

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