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Queriendo hacer algo diferente pero ... ¿Haciendo lo mismo?!

Sanidapp

Queriendo hacer algo diferente pero ... ¿Haciendo lo mismo?!


Nehemías 2:4-5 
'Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.'



Así como tu y yo, Nehemías tenía un gran sueño, el deseaba reedificar los muros de Jerusalén (Nehemías 1:3)!
¿Pero cómo pudo materializarlo? Bueno la Palabra nos regala unos puntos para poder ver ese sueño cumplirse:
1. Tenemos que ayunar y orar: “Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” (Nehemías 1:4)… Todo sueño al querer emprenderlo se convierte en un proyecto, y todo proyecto conlleva una planeación, así que, ¿Quién más sabio como el Señor para darnos la mejor estrategia para emprender ese proyecto? “Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” (Proverbios 2:6). Nehemías sabía que sin la orientación del Señor su sueño sería solo un fracaso. Entonces... Ayuno y oración!
2. Tenemos que leer la Palabra para hallar gracia y favor: “Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.” (Nehemías 1:11). No olvidemos que Nehemías además de ser el copero del rey, él era un esclavo en exilio, entonces, ¿En que cabeza cabe que un esclavo podría permiso para salir?!! Nehemías necesitaba gracia y favor, y esto solo podía otorgárselo el Señor!
Ahora, “Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos... Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres.” (Proverbios 3:1,4)… Leer la Palabra trae sus beneficios!
3. ¿Mirando a lo lejos? No! Debemos poner manos a la obra!!: “Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey? Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.” (Nehemías 2:18-20). Así es, muchos se van a levantar para evitar que surjamos pero si Dios ha permitido que podamos emprender ¿Por qué nos debemos detener? Levantémonos y emprendamos, pongamos manos a la obra y sigamos con la buena actitud que el Señor pelea por nosotros!
4. Recordar el motivo por el cual emprendemos la obra (Próposito): “Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea.” (Nehemías 4:14-15). Mientras vamos ejecutando el proyecto siempre van a surgir inconvenientes… Pero el recordar que Dios pelea por nosotros, lo que Dios nos ha permitido, hasta donde hemos llegado en este punto y no perdiendo el objetivo nos hace cobrar nuevas fuerzas para poder continuar porque Dios fortalece nuestras manos!
5. Al finalizar, recordemos que la gloria y la honra es del Señor: “Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días.” (Nehemías 6:15)... 'Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: !!Amén! !!Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra.”  (Nehemías 8:6). Nehemías nunca dijo que lo logró en sus fuezas... El le dio la Gloria y la Honra a Dios! En este punto es propicio recordar que solamente en Dios es posible que hayamos logrado tener éxito en este proyecto. ¿Daremos gloria y honra al Señor?

No podemos lograr algo diferente siempre haciendo lo mismo. Es requerido esfuerzo, trabajo, actitud y dedicación. Aunque los problemas se presenten debemos tener presente que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Recordemos que mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo! Tu y yo tenemos la mente de Cristo! Basta de mirar! Tal como Nehemías vamos a emprender ese sueño, así que manos a la obra!

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

¿Qué es la gracia de Dios?

Sanidapp

¿Qué es la gracia de Dios?


2 Corintios 12:9
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”



Muchas personas suelen hablar de la gracia de Dios… pero ¿Qué es la gracia de Dios?
Para poder comprender que es la gracia de Dios debemos entender primeramente este 1, 2 y 3:
1. “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romano 3:23)
2. “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” (1 Juan 3:4)
y 3. “Porque la paga del pecado es muerte…” (Romanos 6:23a)
En pocas palabras… Todos al pecar rompemos la ley y... la sentencia es muerte. 
¿Existe alguien que no cometa pecado?
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” (1 Juan 1:8) Por otra parte “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” (1 Juan 1:10)
¿Entonces ninguno de nosotros podría ser salvo? 
Si todos hemos pecado y no tenemos a nadie que interceda o nos justifique ante Dios, entonces nuestra paga es muerte. Es aquí donde entra la gracia de Dios “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9) ¿Como así? Es decir, “… Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.” (Romanos 5:8-11)… Por lo tanto, la gracia de Dios es un regalo de Dios para nosotros y nos permite ser “… justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” (Romanos 3:24-26)
¿Existen algunas condiciones para recibir la gracia de Dios?
Como bien hemos leído anteriormente... es un don de Dios, es un regalo de Dios, sin embargo, la Palabra de Dios muestra 3 requisitos:
1. Ser humildes: “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” (Santiago 4:6)
2. Tener Fe: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” (Romanos 5:1-2)
3. Ser perdonados: “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:5-7)… Este tercer punto es cuestión de decisión porque si nos arrepentimos y “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9) 

La gracia de Dios es completamente necesaria para obtener la Salvación!
Pero cuidado con malinterpretarla... 
“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:1-2)
¿Ahora entendemos porque el Señor dijo “...Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” (2 Corintios 12:9a)?

¿Anhelamos la gracia de Dios?

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!

Roldan Ortiz Molinares

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