¿Que hacemos con los descarriados?

Sanidapp

¿Que hacemos con los descarriados?


oveja-descarriada-camino
Gálatas 6:1-2
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”

El hecho de creer, aceptar y seguir a Jesucristo hace un vuelco total en nuestra vida que nos lleva a entender que “ya no vivimos ni gobernamos nosotros.. ahora lo hace Cristo” (Gálatas 2:20). Por otra parte “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” (1 Juan 2:6), así que terminamos convirtiéndonos en “la luz del mundo” (Mateo 5:14). Sin embargo, algo esta pasando últimamente en las iglesias. Es como si tuviéramos un fusil para acribillar aquel que ha caído. Nos levantamos en calumnias, críticas, juicios contra esa persona que ha caído viniendo nosotros a aportar un grano para que esta persona llegue a un estado peor. Si tan solo nos preguntáramos antes de actuar ¿Que hubiera hecho Jesús por este hermano que ha caído? “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” (Marcos 2:17). 
Que sucede entonces? “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” (1 Juan 2:1-2)
Que pasa con el servicio, el amor y el restaurar al que cayó? “!!Ojalá se mutilasen los que os perturban! Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.” (Gálatas 5:12-15)
Un escarnecedor es aquel que se encarga de burlarse, de murmurar de manera cruel y humillante de alguien. "Pero no soy escarnecedor… pero si me siento con ellos”.
¿A que nos ha llamado Dios? ¿Cual es nuestra labor? ¿Hemos sido libertados para qué? ¿No es acaso para extender el evangelio a causa de libertar y restaurar? Pero espera! ¿Que éramos antes de conocer a Cristo? ¿Será que Dios tuvo misericordia por nosotros que viendo nuestra condición nos restauró? “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:3-7)
Aquél que no haya pasado por ahí entonces “que tire la primera piedra”.
En un tiempo estuvimos descarriados y perdimos total credibilidad, sin embargo, Jesucristo dejó las 99 para irnos a buscar ¿Lo recuerdas?. No le impidió cuan sucios estábamos para recuperarnos... y cuando pidieron por nosotros un precio Él dio su vida en pago para luego lavarnos, sanarnos y restaurarnos (1 Juan 4:10,Hebreos 7:25, Filipenses 2:6-8, Romanos 3:23-24, Romanos 5:10, 1 Pedro 1:18-19, Hebreos 9:15… y la lista sigue)
Entonces, ¿Que haremos? 
“Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.” (Santiago 5:19-20)
Nuestra labor es tocar trompeta y no tomar la espada para matar al caído:
“Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.” (Ezequiel 33:2-9)
¿Que hacemos con los descarriados? Perdón, ¿Que hizo Dios con nosotros cuando estábamos descarriados?

Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!
Roldan Ortiz Molinares

Sanidapp / Author & Editor

Información del autor

0 Comments :

Publicar un comentario

Coprights @ 2016, Blogger Templates Designed By Templateism | Distributed By Gooyaabi Templates