Descuido: “Si él hubiera prestado atención a esto, de seguro habría tenido en cuenta la instrucción, hubiera reaccionado a tiempo y no le hubiera acontecido esto”

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Si él hubiera prestado atención, de seguro habría tenido en cuenta la instrucción, hubiera reaccionado a tiempo y no le hubiera acontecido esto.

Hebreos 2:1-4
“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”
Todo posee un manual de instrucciones para evitar que se dañe y no es sorpresa que nuestro manual, es la Biblia. Cuantas veces hemos dicho: “Si hubiera conocido del Señor antes, y hubiera meditado en su Palabra, y la hubiera puesto en práctica de seguro no habría pasado lo que pasé.” debido a que “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.” (Salmos 119:105). 
Por lo general, el descuido sucede por falta de atención o por ser olvidadizos. (Por no decir todos) La mayoría de los errores que cometemos son por no poner cuidado a las instrucciones que recibimos anteriormente o sencillamente, nunca las tuvimos presente.
“El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño.” (Proverbios 22:3)

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” (Santiago 1:22-25)
Cuantos tropiezos en la vida dado a nuestros descuidos… ¿Nos gusta andar así? ¿Será que a alguien le agrada cometer error tras error? 
“... Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:31b-32)
Si en realidad anhelamos cambiar este sobrenombre de “Descuidados”, la Palabra del Señor como siempre nos trae una sencilla instrucción:
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” (Josué 1:8)
Tener presente la Palabra de Dios y ponerla por obra siempre, siempre y siempre trae sus beneficios...
“!!Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos; De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios, Porque tú me enseñaste. !!Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.” (Salmos 119:97-104)
Que elegimos: “Descuidados, para ser simples y recibir el daño, o Meditadores en la Palabra, para ser Hacedores de ella y andar como hijos de Rey”?
Dios te bendiga y que tengas un excelente día en Cristo Jesús!
Roldan Ortiz Molinares

Sanidapp / Author & Editor

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