¿Qué harías si te dicen hoy: “Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás?"
Isaías 38:1
'En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.'Recordamos muy bien las promesas que nos enseña la Palabra, pero cuando nos hablan de morir, corre un escalofrío por todo nuestro cuerpo siendo que olvidamos que todos tenemos fecha de vencimiento y que algún día nos acontecerá.
A nadie le gusta hablar de la muerte pero es algo que es inevitable para toda la humanidad.
Sin embargo, hoy pasearemos por la Palabra para recordar que debemos tener presente en vida, porque muertos nada se puede hacer:
1. Todos hemos pecado: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)… Así es, el pecado nos separa de Dios y no había escapatoria… Venía la ira de Dios sobre nosotros.
2. Pero Cristo pagó el precio que debíamos pagar: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8)
3. No existe otro camino, el único es Jesús: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6)
4. Ahora, confesemos nuestros pecados: “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” (Proverbios 28:13)
5. Aceptemos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.” (Romanos 10:9-11)
6. Creamos y evangelizemos: “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.” (Hechos 16:31-34)
Que lindo sería que después de todas estas cosas, suceda que:
“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43)
La pregunta de hoy es, Si hoy el Señor pasa revista por nosotros, ¿Estaríamos listos?
¿Tenemos nuestros papeles en regla para estar con Él?


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